Histeroscopia

El útero o matriz es un órgano muy importante para la reproducción. Permite, al través del cuello uterino y la cavidad uterina, el paso de los espermatozoides para que lleguen a las trompas donde normalmente se fecunda un óvulo.

Luego bajo la influencia de las hormonas producidas por los ovarios, se prepara la capa interna de la cavidad uterina llamada endometrio para que el óvulo fecundado pueda implantarse. Ese útero se expande a medida que el embarazo crece y al final adquiere la capacidad de contraerse para permitir, en un parto, el nacimiento de un bebé.

Si el útero es anormal, por problemas desde el nacimiento (congénitos) o que aparecen después (adquiridos) su forma se distorsiona y dificulta el embarazo, o cuando éste se logra son más frecuentes los abortos y los partos prematuros.

En la mayoría los casos, las alteraciones en la forma (anatómicas) congénitas o adquiridas, no causan síntomas o signos, con algunas excepciones como lo son aumento de sangrado en la menstruación por miomas o disminución o falta de sangrado, en las adherencias intrauterinas. De cualquier modo, todas las alteraciones anatómicas del útero, sean grandes o pequeñas pueden interferir con la implantación de un embrión sano, una vez que éste se intenta anidar en el interior del útero.

Las alteraciones congénitas más frecuentes son los úteros dobles, el poco desarrollo del útero (hipoplasia), los septos o tabiques uterinos y las estrecheces o estenosis del cérvix. Entre las adquiridas están los miomas, los pólipos, las infecciones del endometrio (endometritis), la falta de desarrollo del mismo (atrofia), el exceso de desarrollo (hiperplasia o hipertofia) y las adherencias intrauterinas, incluso se pueden encontrar alteraciones después de procedimientos quirúrgicos (iatrogénicas) como laceraciones, perforaciones o retención de cuerpos extraños dentro del útero.

Muchas alteraciones del útero se diagnostican con ultrasonografía (con ultrasonido) o histerosalpingografía(radiografías con inyección de material de contraste), pero pueden pasar desapercibidas aún con en estos estudios. Lo cual no sucede con la histeroscopía que es un procedimiento que sirve no solo para valorar sino para corregir el interior del útero, incluyendo el canal cervical, los orificios de salida de las trompas de Falopio y en especial la cavidad endometrial, es decir, el sitio donde habrá de implantarse el embrión para unirse a la circulación materna y desarrollarse.

La histeroscopía se realiza inmediatamente después de la menstruación pues es el momento en el que el cuello del útero se encuentra «abierto», ya que acaba de eliminar el sangrado menstrual. En dicho momento un tubo muy delgado (histeroscopio) con una pequeñísima cámara conectada a un monitor, se introduce por la vagina a través del cuello para inspeccionar y corregir con instrumentos adecuados todo lo que se encuentre anormal. Para mejorar la visualización, el histeroscopio cuenta con una fuente de luz y un canal que irriga líquidos para lavar el interior del útero también cuenta con un canal operatorio por el cual se introducen instrumentos milimétricos que van desde pinzas y tijeras hasta instrumentos electroquirúrgicos con los cuales se puede disecar, cortar, coagular, vaporizar y extirpar virtualmente cualquier anormalidad que se encuentre dentro de la cavidad uterina.

La preparación para una histeroscopía requiere de un hormonal por unos cuantos días previo al procedimiento que aplana un poco el endometrio y permite una mejor visualización de la cavidad endometrial y de otro medicamento que se aplica la mañana del procedimiento y cuyo fin es reblandecer el cérvix para permitir el paso del histeroscopio de una forma fácil y atraumática.

El histeroscopio tiene un calibre de alrededor de medio centímetro y causa mínimas molestias, sin embargo si la paciente lo solicita, se puede hacer el procedimiento con una mínima anestesia (sedación) con medicamentos a través de un suero. En cualquier escenario el procedimiento es ambulatorio, es decir, no requiere internamiento y no ocasiona incapacidad alguna. Se entra y se sale caminando poco después de la operación.

Diagnosticar y corregir las alteraciones anatómicas del útero mediante histeroscopía mejora notablemente el pronóstico de fertilidad en cualquier paciente, ya sea en una concepción natural o bien en una fertilización in vitro con transferencia de embriones, ya que al visualizar directamente la cavidad uterina,permite preparar al máximo el sitio donde se anidará el bebé por 9 meses dentro del vientre materno. Esto es de gran utilidad también en casos de problemas en el cérvix, en pacientes con pérdida gestacional recurrente y en pacientes en donde han fallado fertilizaciones in vitro previas.